Storytelling visual, oral y escrito: ¿En qué se diferencian?

Si cuentas una historia con imágenes, con palabras habladas o con texto, ¿el impacto es el mismo? No del todo. Aunque la base del storytelling sigue siendo conectar con la audiencia, la forma en la que lo contamos cambia la experiencia.

No es lo mismo ver una película, escuchar un pódcast o leer un libro. El medio influye en la manera en la que transmitimos emociones, ritmo e impacto.

Hoy te cuento en qué se diferencian la narración visual, oral y escrita, y cómo elegir el formato ideal según tu mensaje, recursos, habilidades personales y objetivo.

1. Storytelling visual: lo que entra por los ojos se queda en la memoria

El storytelling visual se basa en imágenes, vídeos o elementos gráficos para contar una historia sin necesidad de palabras o con un mínimo de ellas. Es el tipo de narrativa que más rápido capta la atención porque el cerebro procesa las imágenes de manera más ágil que el texto.

La encontramos en anuncios, infografías, cómics, cartelería, reels, diseños de landings, incluso memes.

Las ventajas o “puntos fuertes” de este formato de narración son:

  • Impacto inmediato. Con una imagen potente o un vídeo de pocos segundos bien trabajado, se puede transmitir ideas y conceptos potentes.
  • Lenguaje universal. No dependen de un idioma. Se pueden entender en cualquier parte del mundo.
  • Emoción en un vistazo. Los colores, la composición, los símbolos, son capaces de evocar sentimientos sin necesidad de explicaciones.

2. Narración oral: el encanto de la voz y la presencia

El storytelling oral es la forma más antigua de contar historias. Antes de la escritura, las historias pasaban de generación en generación a través de la voz. Hoy en día sigue siendo una de las formas más efectivas de transmitir mensajes con emoción y conexión humana.

Este storytelling lo encontramos en discursos, conferencias, presentaciones, charlas, podcasts y cada vez que te reúnes con amigos y les cuentas qué tal te trata la vida.

Sus puntos fuertes son:

  • El juego que da la voz. Puedes modular el tono, el volumen, las pausas para crear tensión, dar emoción e intensidad si interpretas alguna situación con diálogos…
  • Interacción con la audiencia. Tienes la flexibilidad de la improvisación y la posibilidad de adaptación según las reacciones del público.
  • Carisma del orador. Hay gente que te provoca atracción porque desprende cierta nosequé que quéseyo. Este es el momento de aprovecharlo.

3. Storytelling escrito: palabras que crean mundos

A diferencia de la narración visual y oral, la narración escrita requiere que el lector participe activamente. No hay imágenes ni voz que guíen la experiencia, así que las palabras deben ser las correctas y necesarias para construir un universo en la mente del lector.

Lo encontramos en blogs y artículos, en publicaciones de redes sociales, en campañas de email marketing, en ebooks de venta, manuales, guiones de cine, relatos y novelas.

Sus puntos fuertes son:

  • Profundidad. Permite desarrollar historias más complejas y detalladas. En el texto se pueden incluir pensamientos, emociones y matices.
  • Interpretación. No hay imágenes por lo que el lector imagina e interpreta la historia de forma diferente. Esto, si se juega bien con las cartas de storytelling es una de las mayores ventajas para provocar la identificación ya que cada persona se lo llevará a su terreno.
  • Recursos literarios. En este formato puedes permitirte añadir recursos de la narrativa que generan mucho impacto emocional y fomentan la memorabilidad (que sean recordados).

¿Qué storytelling es mejor para mi marca personal o corporativa?

Bueno, en realidad todos. Lo ideal sería que tuvieses la capacidad de adaptarte a cada uno de los canales y formatos.

Aunque es cierto que, dependiendo de tus habilidades personales y recursos, sientas cierta predisposición hacia uno u otro porque te sientes más cómodo.

Te contaré un secreto: los principios del storytelling son aplicables a cada uno de estos tres formatos: visual, oral y escrito.

Sin embargo, cada uno de ellos tiene sus particularidades, por eso te recomiendo que si vas a formarte en storytelling, intentes decantarte por alguna formación que incluya estas especificidades según tus intereses futuros. 

Te pongo un ejemplo: Si eres vendedor inmobiliario y lo que quieres es mejorar tus conversaciones cuando enseñas una casa, necesitarás profundizar más en el storytelling oral.

Otro ejemplo: Si vas a vender tu marca en TikTok porque tu público potencial está en esa plataforma, sí o sí deberías aprender las particularidades del storytelling visual.

Y si vas a iniciarte en el email marketing, último ejemplo, obvio que te vendría bien mejorar tu storytelling textual.

¿Buscas formación? En este artículo te cuento qué es lo que deberías tener en cuenta para elegir la más adecuada para ti.

Y si ya has tomado la decisión de mejorar tu storytelling textual, mi curso sobre storytelling puede ser una buena opción.

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Sandra Lledó - Copywriting & Storytelling
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