Porque vender sin parecer pesado es posible (aunque no te lo haya dicho tu gurú de confianza)
Tabla de contenidos: Pà ir directo al grano
Si tienes un negocio, escribes.
Así de simple. Escribes posts, bios, emails, landings, WhatsApps a clientes a las 23:47 (espero por tu bien, que esto no lo estés haciendo)…
Si estás leyendo esto, probablemente algo dentro de ti sospecha que esos textos no están funcionando como deberían. La sospecha suele venir infundada por una cuenta corriente con telarañas.
Pero tranquilo, que no eres un caso perdido. Solo estás cometiendo algunos errores básicos que son más comunes de lo que nadie está dispuesto a reconocer.
Aquí te dejo 5 claves de copywriting para no cagarla cuando te toca escribir para tu negocio.
No necesitas ser copywriter.
Habla como hablas (y no como si redactaras un trabajo para la uni)
Si en la vida real no dices “te acompaño a transformar tu esencia a través del propósito”, ¿por qué sí lo haces en tu web?
Esto es algo que nunca deja de sorprenderme. Es ponerse frente a un texto y creer que debemos transformarnos en un primo de Cervantes o un aspirante a premio Nobel.
Tu texto debería sonar a ti: a ti cabreado, emocionado, en confianza, con prisa o vendiendo lo que haces con ganas. Porque así es como generas conexión. Además de ahorrarte alguna sorpresa cuando de verdad tengas a alguien delante y tu forma de escribir sea completamente diferente a la de hablar.
❌ Ejemplo caca:
“Mis servicios están orientados a potenciar tu mejor versión mediante un enfoque holístico y personalizado.”
✅ Ejemplo chachi:
“Te ayudo a que dejes de marearte con tanta estrategia y empieces a vender con cabeza. Y con gusto.”
No vendas. Conversa
¿Sabes ese típico machirulo (o diva) en una fiesta que solo habla de sí mismo? Así suenas tú cuando tu copy solo dice “yo, yo, yo” y no se molesta en hablarle al cliente.
Haz que tu texto sea una conversación. Usa preguntas, responde dudas, muestra que entiendes lo que le pasa. No estás vendiendo un producto. Estás hablándole a una persona que quiere confiar en ti.
Cuéntale a tu madre a qué te dedicas. Seguro que te sale un speech mucho más natural que el que estás vendiendo en redes o en tu “Sobre mí”.
Tu cliente no es adivino: dile qué, cómo y por qué
No esperes que quien llega a tu web, a tu perfil de Instagram, LinkedIn o Facebook (¿queda alguien en Facebook?) adivine qué haces, para quién es o cómo puede trabajar contigo. Cuéntalo claro. Con palabras normales. Sin florituras ni adornos innecesarios.
Si algo veo en mis clientes (emprendedores, la mayoría) es pánico a vender(se). Todo lo demás lo hacen de puta madre: contar sus experiencias personales, hacer algún chascarrillo, comentar el último libro que se han leído y que les abrió la mente…
Esto está muy bien, pero de vez en cuando tienes que decir con claridad qué haces, cómo lo haces y por qué tú eres mejor opción que el resto. De momento, que yo sepa, no puedes pagar facturas con likes o posts virales. Así que véndete, coñe. Y no, no es necesario caer en una venta de valla publicitaria, puedes hacerlo con gracia y salero.
¿No sabes cómo?
Una buena opción es apuntarte a Copywriting sin Morralla, el único máster libre de paja, humo y cositas que no te interesan y por las que te cobran un extra en cualquier formación. Especialmente diseñado para emprendedores que NO quieren ser copys, sino aprovecharse de esta técnica para vender.
Los textos largos no son el problema. Los aburridos sí (y los confusos, más todavía)
¿Quién dijo que nadie lee? La gente se traga hilos eternos en Twitter, newsletters diarias y hasta posts kilométricos si están bien escritos… Siempre que aporten algo.
Y cuando digo “algo” no me refiero a dosis estratosféricas de “valor”, sino cosas más sencillas como: entretenimiento, diversión, emoción, utilidad. Ya me entiendes, lo que TÚ también te tragas sin bostezar ni hacer ascos por muy laaaargo que sea.
No huyas del texto. Huye del texto plano, soso, genérico. Que cada frase tire de la siguiente. Que haya ritmo, intención, humor si se puede. Y que se entienda, coño.
No pongas “soy diferente”. Demuéstralo
Todo el mundo dice que es diferente. Pues bien, agárrate que vienen curvas: ¡por decir que eres diferente no eres diferente!
Lo que sí te hace destacar es cómo lo cuentas. Tu historia, tus valores, tu tono, tus rarezas. Eso es lo que hace que alguien te lea y diga “me cae bien esta persona” (y te quiera pagar, además).
¿Sabes cómo podrías sacarle lustre a tu “diferencia”? Trabajando mucho tu mundo interior (si es que lo tienes, espero que sí) y haciéndote preguntas incómodas. Y aquí te recomiendo que si puedes tirar de la ayuda y guia de un profesional, mejor que mejor. Tranqui, que también tengo algo para ti: Desbloquea tu voz.
❌ Ejemplo caca:
“Soy diferente porque pongo al cliente en el centro.”
✅ Ejemplo chachi:
“No hago plantillas. Te hago preguntas incómodas, y de ahí sacamos algo con sentido. Lo demás, postureo barato.”
Bonus: ¿A quién coño le hablas?
Vale, ahora olvida todo lo anterior y céntrate en la pregunta que encabeza este apartado:
¿A quién coño le hablas?
Si no resuelves y defines esto, mejor no escribas porque en cuestión de redacción persuasiva y venta, es fundamental si quieres acertar. Y ¿sabes qué? El 90% de los emprendedores no se hacen esta pregunta hasta que no se han metido un par de leñas buenas contra el pavimento.
En resumen, no hace falta que te conviertas en copywriter, pero sí que empieces a escribir como si realmente quisieras conectar.
Ahora relee tu web, tu último post o ese email a punto de salir y pregúntate si pasa los seis filtros. Y si necesitas ayuda, me tienes AQUÍ.