Cómo el Storytelling puede cambiar tu vida... O al menos hacer que te presten atención
Vamos a ser sinceros: vivimos en la era de la distracción.
Da gracias si al menos tu churri/a/e te presta atención durante toda la cena sin mirar su teléfono.
Entre notificaciones, memes, videos de gatos, y mensajes del “grupo familia” en WhatsApp, llamar la atención de alguien es casi un milagro.
Con este panorama…
¿Qué haces cuando tienes algo importante que contar en el trabajo, con tus amigos, en las redes sociales…?
Bueno, podrías gritar muy fuerte (no recomendable), o puedes usar una técnica mucho más sutil: el storytelling.
Porque, seamos honestos, ¿quién no ama una buena historia?, ¿un buen salseo?
Pero… ¿qué es el storytelling?
El storytelling es lo que haces cada vez que exageras una anécdota para que parezca más divertida o emocionante de lo que fue. En lugar de contarle a tu amigo cómo casi te conviertes en un héroe cuando salvaste a un gatito (en realidad solo lo moviste para que no te rayase el coche), lo aplicamos de una forma más profesional para conectar con las emociones de las personas.
La clave aquí es simple: contar historias que enganchen. Si la usas bien, puedes conseguir que la gente se quede escuchando hasta el final… sin distraerse con memes.
¿Por qué el storytelling debería importarte?
Si eres de los que se plantean… «¿De verdad necesito contar historias en mi vida profesional y personal?».
Pues sí, y no es porque lo diga yo. Es porque las historias conectan con la gente de una manera que los datos y los PowerPoints nunca lo harán (lo siento, amantes de las diapositivas, los gráficos y los numericos).
En una reunión de trabajo podrías bombardear a todos con cifras aburridas y gráficos que nadie entiende (aunque asientan solemnemente). O podrías contarles una historia. Una historia que conecte con el problema que estás tratando de resolver, que haga que tu audiencia piense: “Vaya, esto también me pasa a mí” o “Ahora entiendo a Juan y porqué era incapaz de cerrar esa venta”.
Cuando alguien se siente identificado con tu historia, es más probable que preste atención.
Historias por doquier (tolrato), incluso en tu vida cotidiana
Aunque no te des cuenta, usas el storytelling más de lo que crees. Esa vez que trataste de convencer a tus amigos de que te acompañaran a ver una película de terror (la cual ellos odian), lo hiciste contando una historia: «¡Es la mejor película! No es solo terror, tiene una historia profunda, personajes con los que te encariñas… No solo se trata de gritos».
¡Boom!, sin darte cuenta, usaste storytelling.
Ahora piensa en si lo practicases, lo perfilases y pudieses utilizarlo con un objetivo y de manera consciente.
Entonces, ¿por qué algunas historias enganchan más que otras?
Aquí va el truco: no todas las historias son iguales. Las mejores historias tienen algo en común:
- Un héroe con quien te puedes identificar: Nadie quiere escuchar sobre un héroe perfecto. Nos caen bien los que tienen problemas como los nuestros (sí, los que se olvidan las llaves en casa o salen del WC con la falda por dentro de las medias, como nosotros).
- Un conflicto que lo cambia todo: Si tu historia es solo sobre lo perfecto que es todo, ganarán los memes del grupo de colegas en Whatsapp. Su atención a tomar por saco. El conflicto mantiene el interés.
- Emoción, emoción y más emoción: Sin emoción, la historia no tiene impacto. Así que, por favor, haz que se rían, lloren, o al menos se preocupen un poco por el pobre desgraciado que has elegido para tu historia.
Vale, ¿y cómo empiezo a usar el storytelling en mi vida diaria sin parecer un cuentista?
Relájate, no necesitas convertirte en el próximo Spielberg o Sánchez (vale, igual este último ha sido mal ejemplo). Aquí te doy algunos ejemplos para que empieces a usar el storytelling sin exagerar (demasiado):
- En el trabajo: Si estás presentando un proyecto, en lugar de mostrar directamente gráficos y tablas, empieza con una pequeña historia. ¿Qué problema real estás tratando de resolver? ¿A quién afecta? Eso hará que tu audiencia se sienta conectada desde el principio.
- En redes sociales: Publicar solo fotos está bien, pero añade un toque personal. Cuenta una pequeña historia detrás de esa imagen: ¿por qué es importante para ti? ¿Qué te hizo sentir ese momento?
- En tu vida personal: La próxima vez que alguien te pregunte “¿Cómo te fue el fin de semana?”, en lugar de decir “bien” (qué original), cuenta una anécdota que haga reír o que haga que esa persona quiera saber más.
El storytelling y el consumidor en fase 1: un match perfecto
Si estás aquí, probablemente ya habrás oído hablar de la Fase 1 del viaje del consumidor: el reconocimiento del problema. Esta es la etapa en la que alguien comienza a darse cuenta de que tiene un problema, pero aún no sabe exactamente qué es o cómo solucionarlo.
En lugar de vender directamente una solución (lo que a esta altura sería como ofrecerle un chaleco salvavidas a alguien que no sabe que se está ahogando), el storytelling te permite conectar emocionalmente con esa persona. Les cuentas una historia que refleje sus sentimientos y, casi sin que se den cuenta, les ayudas a reconocer el problema por sí mismos.
En definitiva… Las historias roban almas (más que Belcebú)
El storytelling es tu as bajo la manga. Hace que la gente se quede.
Ya sea en una reunión, una conversación casual o en tus redes sociales, el storytelling puede cambiar por completo la forma en que te perciben.Todo el mundo ama una buena historia… incluso los que fingen que no.
¿Te gustaría aprovecharte de esta técnica?
Lástima que la Bootcamp Storytelling ya esté cerrada.
Aunque siempre puedes mandarme un MD o correo… Y le damos al cuento.