Sabes que necesitas storytelling en tu negocio, pero no tienes ni idea de cómo usarlo (tranqui, te lo cuento todo aquí)

Vale, lo tienes claro. Sabes que el storytelling es la clave para que tu negocio no suene como la lectura de un manual de lavadora. 

Felicidades, estás un paso por delante de la mayoría. 

Pero aquí viene la parte peliaguda: ¿cómo demonios aplicas el storytelling a tu negocio sin parecer un poeta frustrado o un peliculero sobreactuado?

Si ya sabes que necesitas contar historias para vender más, conectar mejor y hacer que tus clientes te miren con ojos de amorsito  (o al menos de interés), pero no tienes ni idea de cómo empezar a hacerlo sin liarla parda, estás en el lugar adecuado.

El storytelling NO es escribir un libro (respira tranquilo)

Antes de que te entre el pánico y pienses que tienes que convertirte en el próximo García Márquez del marketing, respira. El storytelling aplicado a los negocios no se trata de escribir la nueva obra maestra literaria. 

Se trata de contar historias sencillas, reales y que le importen a  alguien, obvio. La chicha  está en hacerlo de forma estratégica, y aquí te voy a contar cómo.

Paso 1: Identifica la historia que necesitas contar

Lo primero es lo primero: cada negocio tiene una historia única que contar, pero no todas las historias son iguales. Y no, no me vengas con la historia de cómo tu abuelo fundó la empresa en 1920 si no tiene nada que ver con lo que haces hoy, que nos conocemos bacalao.

Para empezar a aplicar el storytelling el primer paso es identificar qué historia puede ser interesante para tus clientes. Pregúntate:

  • ¿Qué problemas resuelve mi negocio?
  • ¿Cómo mejora la vida de mis clientes?
  • ¿Cuál es la transformación que ofrezco?

Estas preguntas te ayudarán a identificar la historia central que necesitas contar. Y, no, la historia no gira en torno a ti. Tu cliente es el protagonista, siempre. 

Tú solo eres el que le da la espada mágica para que venza al dragón (o le ahorra horas de trabajo con tu software, pero oye, todo es épico si lo cuentas bien).

Paso 2: Dale un toque humano, a no ser que tu cliente sea un cyborg de Alien Resurrection

¿Sabes qué es lo que hace que una historia funcione? Que nos importe. 

Y para que nos importe, necesitamos sentir algo. 

Ahí es donde el storytelling marca la diferencia: en lugar de bombardear a tus clientes con datos fríos y listas interminables de «beneficios» (😴😴), les cuentas una historia en la que puedan verse reflejados.

Cuenta historias sobre las personas que ya han usado tu producto o servicio y cómo les ha cambiado la vida (y no me vengas con que tu software solo optimiza procesos: si hace que alguien pueda salir del trabajo antes para ver a su familia, eso es lo que tienes que contar).

Por ejemplo:

  • Si vendes cursos online, no te limites a decir que «mejoran habilidades». Cuenta la historia de alguien muy, muy patoso que, gracias a tus cursos, consiguió el trabajo de sus sueños o dejó de odiar los lunes.
  • Si ofreces servicios de diseño, no hables solo de la estética. Cuenta cómo un cliente consiguió más ventas porque su web, diseñada por ti, conectó de verdad con su audiencia.

Paso 3: Sigue la estructura clásica de una buena historia

Aunque no te estés preparando para los Oscar, la estructura clásica de una historia funciona de maravilla para cualquier negocio. ¿La recuerdas? Tranquilo, aquí te la resumo rápido:

  1. El héroe (tu cliente) tiene un problema: Empieza describiendo el dolor de tu cliente. Ese momento incómodo en el que se da cuenta de que necesita una solución. Ahí es donde entras tú o tu producto.
  2. El héroe encuentra un guía: Aquí es donde le presentas tu producto o servicio como la solución. Pero no lo hagas sonar como la teletienda o el horóscopo de la madrugada. 
  3. El héroe vence al villano: Muestra cómo, gracias a ti, el cliente logra superar sus problemas. Aquí es donde puedes tirar de ejemplos reales, testimonios y casos de éxito que hagan que tu historia suene aún más convincente.
  4. El héroe vive mejor que nunca: El final feliz es fundamental. Muestra cómo tu cliente, gracias a tu negocio, ha conseguido mejorar su vida, ser más productivo, ganar más dinero o simplemente dormir mejor por las noches.

Paso 4: Mantén tu autenticidad (y un poco de humor nunca está de más)

No te obsesiones con sonar «profesional» todo el tiempo. De hecho, las historias que mejor conectan son las que suenan auténticas y reales. Habla en el tono que usarías con un amigo, no en el tono que usarías para redactar una tesis doctoral. A nadie le gusta leer algo que parece escrito por un robot o un tipo muy amargado o estreñido (no te rías, hay algunos que parecen robots).

Y si tu marca lo permite, añade un poco de humor. Un toque irónico, una pizca de sarcasmo bien colocado… lo que sea que haga que la gente recuerde tu historia y la disfrute mientras la lee. Porque si tus clientes disfrutan leyéndote, te aseguro que estarán mucho más inclinados a comprarte.

Paso 5: Sé consistente

Aquí viene el gran truco del storytelling: la historia no termina nunca. No es algo que cuentas una vez y ya está. Tu historia debe ser consistente en todos los puntos de contacto que tengas con tu cliente:

  • tu web. 
  • publicaciones en redes sociales.
  • tus emails.
  • el packaging de tus productos.
  • comunicación interna.

Tu cliente debe sentir que está inmerso en una historia continua, que todo lo que haces tiene un sentido y que tu negocio, más que vender, está comprometido a hacer que ellos se conviertan en la mejor versión de sí mismos.

¡No hay excusas! Es hora de poner el storytelling a trabajar para ti

Ya sabes lo que es el storytelling, sabes que lo necesitas, y ahora también sabes cómo aplicarlo sin parecer un charlatán. Así que ya no tienes excusas. Empieza a contar historias que importen, que emocionen y que hagan que tus clientes compren y disfruten haciéndolo.

Si necesitas una mano, un lápiz, un teclado o una mente muy cuentista para darle vida a esas historias (o simplemente te da pereza hacerlo); ya sabes, aquí estoy.

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Sandra Lledó - Copywriting & Storytelling
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